Estoy seguro de que la mayoría de nosotros -si no es que absolutamente todos- hemos escuchado alguna vez la frase: “Todo depende del cristal con que se mire”. Si bien es un lugar común, es también una verdad casi bíblica, que abarca desde el conocimiento científico (con el famoso “todo es relativo”) hasta el mundo vasto y coloquial del día a día, pero ¿qué significa realmente?

Contaré un recuerdo sobre esta premisa universal que sucedió hace algunos años, durante la primera clase de Guion Cinematográfico en alguna facultad de la UNAM, cuando un profesor, bastante joven en ese entonces, entró proclamando: “Yo soy su profesor. Soy biólogo de profesión y yo no les enseñaré a crear historias nuevas, porque no existen… todas las historias ya fueron dichas, contadas y vividas”. En mi memoria se dibuja un silencio sepulcral después de estas palabras, y juraría que escuché romper el corazón de algún compañero, ¿o fue el mío?, como sea, el maestro continuó:

“Estoy aquí para enseñarles a verlas y contarlas distinto. Así que la primera lección es: no importa la historia o la idea o lo que quieras contar, lo que importa es cómo la ves y cómo la cuentas”.

Aún conservo ese apunte en una pequeña libreta ya maltratada por el tiempo. Creo que lo anterior es un buen inicio para hablar de la quinta edición del Programa Bancomer-MACG titulada precisamente Modos de ver. Nombre que cita la serie televisiva y libro homónimo de John Berger en los cuales, por primera vez, se ofreció a un público masivo una interpretación del arte en la que las particularidades de la representación visual de cada tiempo y cultura forman parte integral de nuestros acuerdos culturales, normas sociales y posiciones filosóficas.

De cómo se ven, los modos de ver

Vale la pena decir que esta exhibición es la culminación de un trabajo formativo de jóvenes artistas, de entre 23 y 35 años, residentes en México, los cuales fueron guiados por un curador invitado a lo largo 18 meses. En esta edición tocó el turno a Tatiana Cuevas, quien orquestó nueve perspectivas del arte nacional actual.

Ocupando la segunda sala del Museo de Arte Carrillo Gil, la muestra comienza con Yolanda Ceballos, arquitecta formada en el Instituto Tecnológico de Monterrey, quien trabajó, desde una mirada estructural, la memoria de casas-habitación. Su pieza Teoría de la Transición: destrucción, habitación y reconstrucción (2017), dividida en tres partes (video, dibujo e instalación), se enfoca en el análisis de los ciclos de estas construcciones en su ciudad. Intentando reflexionar sobre el proceso de transformación de estos terrenos, primero en concepto, luego en lo físico-simbólico.

Modos de ver

‘Teoría de la transición: habitación’. 2017. Yolanda Ceballos.

Victoria Estrada, egresada de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, decidió también abordar la memoria como punto de partida de la identidad personal, tomando como referencia un objeto: una máquina recicladora de plástico que inventó su padre. Su obra, titulada Máquina para polímeros (2017), también compuesta de tres partes: video, instalación y dibujo, es en realidad una autoetnografía que cuenta una historia entrelazada entre la Rusia contemporánea y el estado de Morelos, donde este ente no es lo que allá sí fue.

Modos de ver

‘Máquina para polímeros’. 2017. Victoria Estrada.

El recorrido sigue para apreciar la videoinstalación a tres pantallas de Antonio Monroy. Originario de Toluca y licenciado en Artes Plásticas por la UAEMex, creó Idolatría y hechicería. Primera acción por defender el territorio (2017). Una narrativa visual sobre el intento por frenar el desalojo de grupos endémicos de las zonas que rodean la Ciudad de México debido al imparable desarrollo capitalista urbano. Esta pieza documenta una hipotética reunión de “graniceros”, quienes tienen la capacidad de alejar el granizo y convocar a la lluvia, para inundar la cuenca y así frenar los proyectos desarrollistas que han fracturado su territorio y cosmogonía.

Modos de ver

‘Idolatría y hechicería. Primera acción por defender el territorio’. 2017. Antonio Monroy.

Rescatar la visión de los antepasados no es tarea fácil, sin embargo, Lorena Ancona, la cuarta artista dentro del plan curatorial de la muestra, presenta una recopilación de arte-objeto que muestra la particular cosmogonía de una de las culturas más emblemáticas del territorio continental llamado América: los mayas. 29 piezas en cerámica, textiles y pinturas conforman Yuum lu’um, yuum ka’an (2017) -en español: Gran tierra, gran cielo (serpiente)-, que representa la simbología dual de estos antepasados.

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‘Yuum lu’um, yuum ka’an’. 2017. Lorena Ancona.

Quizá la pieza más poética del recorrido es Ustedes les dicen piedras. De la roca al Homo Sapiens, un recorrido en XI capítulos (2017) de Julieta Aguinaco. En una concepción bastante general -perdonen mi poca sensibilidad-, se trata de un ensayo estético que va sobre el nombramiento, reconocimiento y ocupación del entorno. Auxiliada de personajes hipotéticos ubicados en distintos tiempos, reconstruye las fases evolutivas de la Tierra y el hombre, especulando sobre los significados y las consecuencias en la memoria de esta acción de nombrar todo elemento con el que interactúa.

modos de ver

‘Ustedes les dicen piedras. de la roca al Homo Sapiens, un recorrido en XI capítulos’. 2017. Julieta Aguinaco.

Lo ilegible como sistema es la parte medular en el trabajo de Bayrol Jiménez. Dividida en cinco piezas, este artista egresado de “La Esmeralda” busca su propia voz mediante imágenes resultantes de acciones fortuitas -y no tan fortuitas- plasmadas como “manchas automáticas”. Tomando como referencia algunos métodos estéticos como la caligrafía de Asia oriental o experimentos pictóricos con un trapeador, Jiménez logra exponer cinco piezas donde practica y crea, de lo inexistente, algo que, de algún modo, obtiene un significado.

Modos de ver

‘Escritura mancha’. 2017. Bayrol Jiménez.

La inutilidad del arte, a placer de la mera necesidad, curiosidad y contraste, visten el sincero punto de vista de Pablo Tut, un artista visual proveniente de la Escuela Superior de Artes de Yucatán. Prisionero -como todo- de la eterna rutina de pérdida y ganancia del sistema capitalista, Tut creó dos piezas que no ofrecen más allá que dos puntos para mirar: Mirador metafísico Infonavit (2017); un espacio riesgoso y personal -presentado en video- que proporciona una vista del entorno desde lo alto de su casa, sin más mensaje que el de apreciar; Lícito lúcido (Mirador Carrillo Gil) (2017), un gesto obligado que expresa de manera literal el acto de observar y ser observado… al mismo tiempo.

Modos de ver

‘Lícito lúcido (Mirador Carrillo Gil)’. 2018. Pablo Tut.

A manera de descanso, inmersa en su propio espacio adecuado, encontramos Inestimable (2017), instalación pictórica de Cecilia Barreto, egresada de Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. El montaje alude a la imagen de procesadores cuánticos que resguardan “el relato acumulado de cualquier actividad humana”. Conformada por 12 pinturas al óleo, colocadas en un espacio con una sutil alteración climática, reflejan el organismo sintético en constante cambio; un tema cada vez más recurrente en esta era donde el acto humano se resume al resultado tecnológico.

Modos de ver

‘Inestimable’. 2017. Cecilia Barreto.

Para terminar, Amauta García propone una risible y a la vez preocupante premisa con su pieza San Ángel (7.98 m) (2017). La idea, clara y contundente, reflexiona sobre la aspiración por tener una casa propia. Con un video que revela el espacio de sus sueños, una instalación de madera y aluminio que representa lo único que puede construir con un préstamo hipotecario a 20 años y dos fotografías digitales de estructuras de casas incompletas, expone su anhelo por poseer una vivienda contra la situación financiera actual de lo que puede, realmente, tener.

Modos de ver

‘San Ángel (7.98m2)’. 2017. Amauta García.

En definitiva, si cuentas con una hora, quizá dos, para disfrutar de nueve visiones de la realidad actual nacional, visita esta exposición y cuéntanos tu perspectiva, porque recordando aquella clase de guion, tu modo de ver es lo más importante.

Modos de ver, exposición de la quinta edición del Programa Bancomer-MACG, estará abierta hasta el 29 de abril de 2018 en las instalaciones del Museo de Arte Carrillo Gil y tiene un costo de 50 pesos mexicanos. Con credencial de estudiante, maestros e Inapam la entrada es gratuita. De martes a domingo en horario de 10:00 a 18:00 hrs.

FAHRENHEIT

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