En la actualidad los programas de apoyo cultural favorecen la producción, pero no la permanencia de las creaciones culturales, pues cada vez es más complicado atraer público, estima la productora teatral Rebeca Moreno (Ciudad de México, 1970).

En entrevista con La Jornada, considera relevante que en este momento de transición del gobierno entrante, se planteen retos a las autoridades, pues no les toca administrar mecenazgos ni inmuebles, sino poner las reglas para las iniciativas y el consumo cultural.

Moreno reconoce que la Ciudad de México tiene una amplia oferta en teatro, pero los costos de producción se ven afectados por el impuesto sobre espectáculos públicos, que dispone el artículo 134 del Código Fiscal del Distrito Federal.

Se aplica 8 por ciento sobre el valor de la taquilla bruta de la obra, sin importar los ingresos generados y los costos de producción, lo que genera doble tributación, aduce.

‘‘Como la nueva Constitución de la Ciudad de México, que entrará en vigor el 17 de septiembre, ordena en el artículo 8 inciso D, subinciso 3 que ‘las autoridades favorecerán la promoción y estímulo al desarrollo de la cultura’, estamos en todo el derecho de pedir la exención de 8 por cierto del impuesto sobre espectáculos públicos, porque cuando compramos una sala para la escenografía o luces vamos a pagar impuestos al valor agregado y sobre la renta de lo que recibimos”, explica la productora.

Industria cultural

Moreno destaca la importancia de los estímulos fiscales. En el programa Efiteatro (Estímulo Fiscal a la Producción Teatral Nacional), añade, ‘‘las autoridades se volvieron administradores de mecenazgos de la industria privada para abrir el telón, pero cuántas obras impulsadas por Efiteatro pueden continuar, casi ninguna, porque no van a taquilla”. Los esfuerzos, añade, necesitan centrarse en la continuidad de las propuestas, pues esto implica que ‘‘sean obras más exigentes”.

Foto▲ Rebeca Moreno (CDMX, 1970), productora treatral, durante la entrevista con La Jornada.Foto Roberto García Ortiz

La infraestructura teatral es otro de los retos que plantea la productora. Sostiene que es más fácil abrir un antro en la Ciudad de México que un centro cultural. ‘‘Ya no hay licencias de teatro, por ejemplo, un terreno con esa licencia vale por tenerla, porque ya no hay; lo que ahora existe son licencias de centro cultural que te acota horarios, las actividades de lo que puedes hacer y no vender alcohol”.

Rebeca Moreno añade que las industrias culturales como el teatro favorecen la seguridad, el empleo y el tejido social. ‘‘En la actividad teatral confluyen aspectos como la seguridad, el transporte y la infraestructura, porque donde hay un foro teatral se abre el restaurante de la esquina, la tienda, se detona la actividad económica, la seguridad en el exterior porque hay personas que asisten a las funciones”.

La infraestructura cultural, estima la productora, es difícil de mantener y ante esta realidad es necesario tener una legislación que permita abrir más teatros y trabajar junto con los empresarios y la sociedad civil.

Vía La Jornada

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