El pasado lunes 29 de junio tuvo lugar la segunda sesión del taller en línea Desertificación Cultural bajo el nombre «El desierto neoliberal». Una jornada para «cuestionar lo extremófilo«, apuntaba curador y director del taller Jose Iglesias Gª-Arenal, tres experiencias «para analizar qué es lo desértico según una razón neoliberal que no va en pro de la multiplicidad de vidas».


Espectros de lo urbano: Nancy Garín y Antoine Silvestre

«¿Qué es lo urbano?», comienza preguntando Antoine Silvestre. «¿Qué relevancia tiene lo urbano en otros lugares que no son la ciudad? En el contexto de Espectros de lo urbano es muy importante encontrar el significado de la ciudad, la diferencia entre ciudad y urbanidad. Esa diferencia es el punto de partida del taller. Entendemos la ciudad como la parte dinámica, rápida, densa, construida, vertical… Pero el campo, lo que no es ciudad, está asimismo situado en un vacío que da soporte a esa construcción urbana densa… No existe la ciudad sin el campo.

Para pensar esos territorios, la ciudad o la no ciudad, nos faltan conceptos. Desde la llegada de Colón a América y el impulso del capitalismo, el sistema moderno occidental ha desarrollado la urbanidad como método de integrar, de dar funcionalidad a todos los territorios que abarca. Cuando hablamos de urbanidad hablamos de ese proceso.

La urbanidad es global, es el sistema global que ha desarrollado Occidente; la urbanidad niega cualquier cosa afuera de su centro; la urbanidad ha dominado otro tipo de territorios y culturas. Por ello, proponemos dos vías para abarcar su complejidad, la urbanidad densa -ciudad- y la urbanidad difusa -que no tiene la estética típica de la ciudad-«.

Sostenemos que la modernidad no ha producido ciudad sino urbanización. Y que la urbanización es en realidad el proceso de negociación históricamente y espacialmente desigual del capitalismo sobre los territorios que coloniza. Se entiende con ello tanto los asentamientos humanos de mayor densidad como las zonas llamadas «campo» o «naturaleza». El pensamiento urbano que ha llegado hasta hoy se basa sobre una teorización fundamentalmente equivocada; necesitamos una nueva concepción de lo urbano para poder entender las consecuencias político-sociales para un mundo globalizado, especialmente en el Sur, así como elaborar nuevos imaginarios políticos de lucha.

«La Ilustración es la gran gestora de que pensemos que el mundo es de una manera determinada. Ese campo que hemos heredado es relevante porque condiciona la idea del vacío; la urbanidad, la raza… la violencia del extractivismo viene de ahí.

En este momento de crisis donde el capitalismo tambalea, en los sures se está revitalizando lo que había sido negado incluso por la izquierda. Es muy importante esta base: intentamos colocar el diálogo y ver por qué hay discrepancia en los movimientos sociales, en las lecturas entre la urbanidad extendida y la concentrada, entre el norte y el sur… Es necesario dejar de equiparar urbanidad con «ciudad» para entenderla como eje fundamental de la colonialidad y la producción capitalista.

No hay modernidad sin patata y maíz.

[…] La cultura es un aparato ideológico, tiene la capacidad de producir nuevas formas de pensar y articular el mundo. Pero las formas de producción neoliberal homogeneizan un tipo de cultura… Las industrias culturales que sobreviven están sosteniendo el modelo de acumulación que se llama neoliberalismo.»

«En el territorio colonizado, existían ciudades; pero en la lógica de la construcción de la urbanidad esto se borra como si nunca hubiera existido. Y sigue funcionando de manera sistemática… Se arrasa con pueblos enormes y en Europa nadie se arruga. Aceptamos el sacrificio ecológico, el desplazamiento de la sociedad que antes vivía ahí», concluye Nancy Garín.

[Nancy Garín (Chile, 1972) es periodista, investigadora en arte y curadora independiente vinculada al pensamiento crítico, nuevas pedagogías, archivo, memoria y decolonialismo.

Antoine Silvestre Arquitecto y filósofo. Desarrolla investigaciones sobre las relaciones entre ciudad, capitalismo y urbanismo en el marco heredado del sistema-mundo europeo y de las democracias liberales modernas.]


Teatro Guirigai. Agustín Iglesias

«Este altermundismo de pantallas es un alivio… Nunca se nos dejará construirlo, pero demuestra que otro mundo es posible», inicia su intervención Agustín Iglesias, director y dramaturgo de la compañía Teatro Guirigai.

Teatro Guirigai es un modelo de trabajo frente a las estructuras centralistas:

«Nuestra compañía nace cuando España cambia su estructura democrática, en 1979. A partir de entonces, emergen unas estructuras autonómicas muy reivindicativas, que potencian el dinamismo cultural a través de la creación de teatros, museos, centros dramáticos…

Hicimos la entrada plena en el modernismo occidental en el año 92,  con la inauguración de la Exposición Universal de Sevilla, la Cumbre Iberoamericana de Madrid y los Juegos Olímpicos de Barcelona… Pero un país no pasa a la modernidad en apenas una década. España no ha cumplido el proyecto de la modernidad. Mientras Thatcher y Reagan están sentando las bases del neoliberalismo, en España estamos con la euforia de la democracia.

Como apuntaba, en casi todas las comunidades se crean centros dramáticos autonómicos y museos de arte contemporáneo. Se generan edificios para mostrar discursos. Pero a partir del 93 se da una crisis: España será quizás el país que más ha invertido en edificios culturales, pero están vacíos de contenidos porque no se plantea que esos espacios son para los creadores.

Las periferias también quieren ser centro.

A los gobiernos autonómicos les deja de interesar esos centros dramáticos porque copian el modelo del Centro Dramático Nacional. Estado igual a nación… El concepto nación es discutible y resbaladizo. Actualmente, en España las dos únicas comunidades que mantienen centros dramáticos son Galicia y Cataluña. Euskadi renunció. Estos centros se basan en la defensa de sus lenguas y culturas.

El teatro independiente surge de los jóvenes universitarios… Augusto Boal, La Candelaria, Enrique Buenaventura, Peter Stein, Teatro du Soleil sirven de inspiración. En aquel momento, había un vínculo fuerte entre teatro y movimiento ciudadano; movimiento reivindicativo y teatro eran lo mismo; montar García Lorca era subversivo…

Surgen las primeras experiencias, como el Teatro Lliure de Cataluña, y poco más, porque la capacidad de destrucción cultural es devoradora en España. Ante la falta de respuesta institucional, ante el hambre de discursos alternativos, surgen las salas alternativas. La Sala Guirigai pertenece a la Red de Teatros Alternativos.

Heterotopías que nos permiten sobrevivir ante la desertificación cultural.

La realidad es que en estos momentos el panorama de la organización española es una anomalía en Europa. En España se da una paradoja patética: existe una enorme estructura de espacios públicos, pero la producción artística es privada. Ahí se da el desajuste. Hay mucho camuflaje, no hay mercado. El mercado son las instituciones y sus gestores. Las artes escénicas no son proyectos industriales de usar y tirar; son un legado unido a nuestro territorio. Nuestra lucha es que existan compañías residentes, que los espacios públicos tengan equipos creativos.

Extremadura es una tierra saqueada y vaciada.

¿Aquí hay historia? ¿Hay identidad?

Siempre me he movido en las periferias. En 2004, vendimos una nave en Arganda del Rey, en Madrid, y compramos un supermercado en Los Santos de Maimona, Extremadura. Así dimos forma a nuestro sueño: desarrollar una compañía residente en y para su territorio.

Honestamente, al llegar aquí no tenía muy claro si me quería integrar, yo lo que quería era tener mejores condiciones. Hay elementos de integración que uno rechaza, el mundo rural es conservador, católico; pero la sociedad era dinámica, tenía ganas de transformación…

Al llegar a Extremadura comencé a plantearme que no existen los centros y las periferias si no es dentro de relaciones de poder. Puede ser prepotente, pero mi centro es tu periferia.

Desde este territorio rural del sur de Europa, trabajamos desde la frontera con Portugal, desde la raya. Desde aquí ha surgido una asociación de público que nos liga con los pueblos y comarcas de alrededor, con los centros educativos. Desde aquí, establecemos redes con otras asociaciones y colectivos del tejido social y cultural… Y desde ahí estamos inmersos en el Circuito Ibérico de Artes Escénicas (programa de intercambio entre España y Portugal), en la Red de Teatros Alternativos (una propuesta única en Europa, probablemente)… Fue un acto de lucidez venirnos a Extremadura.»


Para todes, tode – Kekena Corvalán

Lucia Bianchi y Silvana Castro

Kekena Corvalán es historiadora del arte, feminista, curadora… es tanto que «me da miedo hacer una presentación de ella», confiesa Jose Iglesias.

«Escuche a las compañeres… Les doy otra pata: el feminismo comunitario y federal. 

Hay que renegar, negar la ciudad, el centro que ha estado de espalda. Hay que pensar lo federal para drenar contenidos, para drenar subjetividades, para extraer de ahí los recursos. Y lo comunitario, porque todo lo que decimos es político; todo hay que disputarlo políticamente.

Al desierto liberal hay que sumarle la desertificación afectiva. Tenemos que pensarnos desde lo afectivo no solo porque nos queramos, sino porque nos pensamos responsables en nuestras colectividades, porque pensamos en el colectivo como una intensidad, como un campo de fuerza.

Pensamos la realidad desde el cuerpo vibrátil.

Nosotres proponemos el oasis amoroso. Esto es lo afectivo, buscar la intensidad para ir construyendo desde tres espacios comunitarios: la calle, las salas expositivas y las aulas. Desde ahí propongo y lucho contra la desertificación amorosa y responsable».

La cuestión clave es pensar no solo en lo federal sino también en lo crítico, sensible y poético que es el lugar desde donde las artistas enuncian, en relación a la diversidad no solo como género -la diversidad es una palabra horrible, porque supone aceptar a un otro distinto- pero sí en relación a una pluralidad de voces, de percepciones y de geografías desparramadas.

«Desde ahí empezamos a pensar en la necesidad de convivir, de respirar el mismo aire. Y se nos ocurrió -en vez de hacer una residencia, que es una práctica individual- realizar un campamento, que es mucho más contingente: acampar es okupar un espacio. Lo planteamos en Río Gallegos, una ciudad que no tiene ningún atractivo turístico. Allí está enterrado Néstor Kirchner. Nos sentíamos naúfragues, y pensamos este lugar como un lugar donde podría empezar algo: no queremos lo masivo, pero tampoco acabar con la subjetividad. Yo necesitaba cerrar el periodo macrista y allí encontré la posibilidad de pensar y de repensarme.»

Uno de los objetivos principales del Campamento Artístico Curatorial en Río Gallegos es desplazar los roles y trabajar con zonas fronterizas, en lugares en donde no somos una sola cosa. Yo, como curadora, también soy artista, coleccionista, teórica, docente. La formación curatorial es clave para comprender y organizarse colectivamente. El tema de la gestión aplicada a esta actividad es acampar y tomar territorio y poder organizar la esperanza de todo lo que venga unides y organizades, o unides y enamorades.

«Tomamos un centro cultural hermoso; nos instalamos ahí a compartir y a escuchar. Y en ese marco amoroso hicimos muchas experiencias delirantes. Ese campamento nos cambió a todes, pasaron muchas cosas a partir de ahí.»

El campamento entró diseminado, conspirando, a lo largo del Para todes, tode

Una celebración de la soberanía de los cuerpos, la diversidad de género y las disidencias. La exhibición «Políticas del deseo: para todes, tode» reúne obras de más de 250 fotógrafas, poetas, compositoras, músicas, cantantes, bailarinas y diseñadoras de todo el país. Desplegada en doce salas del cuarto, quinto y sexto piso del Centro Cultural Kirchner, cuestiona las categorías identitarias, celebra la soberanía de los cuerpos y otorga un lugar central a la diversidad de género y las disidencias.

«Llegamos a la instancia de poder máximo, que reconoció la importancia del Para todes, tode… No hubo que imponer un tema, el tema salió de la política de todes. Estábamos moviendo el mundo, pero se nos paró con el coronavirus y comenzamos las Cuarencharlas. Los gatos son una especie central en estos encuentros… y el no hay amor sin cuerpo… Debemos seguir pensando en territorio afectivo y existencial.»


Otras notas:

«En el proceso de conquista es necesario crear vacíos, desiertos, para argumentar los genocidios. El proceso de urbanidad replica esos vacíos.»

«La ciudad es la expresión última en este modelo occidental de modernidad. La ciudad europea es la expresión última. Si no estás ahí, estás afuera del desarrollo.»

«Firmo cada palabra de Agustín Iglesias. Sus palabras ayudan a entender la estructura escénica de este país. Aún hay zonas más oscuras que Extremadura, en Castilla León la descentralización nunca se dio… Desde esta oscuridad, cómo se crean discursos… La unión me supone un referente.»

«El desierto es la captura capitalista del  territorio.»

«La tecnología permite trabajar de una forma más descentralizada.»

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Vía El Cultural

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