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A ritmo de salsa, a cargo del grupo Goliat, y después de cuatro jornadas de actividades, fue clausurada anoche la décima edición de la Fiesta del Libro y la Rosa en el Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cifras preliminares de la penúltima jornada muestran que la fiesta de este año tendrá una cantidad mayor de visitantes a la de 2017, cuando acudieron 30 mil personas, informó Joaquín Díez-Canedo, titular de la Dirección de Publicaciones de Difusión Cultural UNAM.

El viernes fueron 6 mil asistentes, 11 mil el sábado y 13 mil el domingo, más los que se acumulen este lunes, pues este año la fiesta se incrementó un día, explicó el también editor; precisó que tales números deben ser matizados, debido a que la sede del encuentro no tiene acceso controlado ni se hace con boleto pagado.

Respecto de las ventas, en entrevista con La Jornada, Díez-Canedo estimó que se mantendrán en los márgenes de 2017 y mencionó por ejemplo que las ediciones de la UNAM recaudaron 190 mil pesos, en contraste con los 106 mil del año pasado.

Otras editoriales, como Planeta y Akal, vendieron lo mismo; Urano e Ítaca incrementaron sus ventas; y Educal y Cal y Arena tuvieron una reducción, añadió.

Homenajes a Juan José Arreola, Octavio Paz, Pita Amor y Rius

Joaquín Díez-Canedo recordó que esta es la primera vez que la dirección de Publicaciones de la UNAM se encarga de organizar esa fiesta, la cual se inscribe en el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, y se dijo satisfecho con los resultados. Sin embargo, aclaró, todo es perfectible.

“No tuvimos ningún incidente, aunque uno de los problemas que es necesario resolver es el de los estacionamientos.

Debe haber mejor coordinación, primero que se informe cuáles son y luego que estén abiertos con antelación.

Luego de aclarar que en esta edición de la Fiesta del Libro y la Rosa se repartieron unas 10 mil rosas rojas entre los asistentes al encuentro, igual cantidad que en 2017, el funcionario destacó la calidad de la programación, como los homenajes a los escritores Juan José Arreola, Octavio Paz, Guadalupe Pita Amor y Alí Chumacero, así como al carcaturista Eduardo del Río Rius.

El programa habla de una diversidad de temas y auditorios. Fue una feria exitosa, más o menos como el año pasado, dijo Díez-Canedo.

“No tuvimos quizás tiburones como Jon Lee Anderson o Martín Caparrós, quienes acudieron en 2017, pero vinieron las escritoras Luisa Valenzuela y Mayra Santos-Febres, además de invitados recurrentes, como Benito Taibo y Carmen Aristegui”.

Joaquín Díez-Canedo externó el deseo de que esta feria sea más concurrida por el público. Me parece que salimos bien, aunque siempre estará la ambición de hacer más cosas, sobre todo estar en sintonía con el interés de las personas para que la fiesta cumpla su función de gran maquinaria para interesar a los más jóvenes por la lectura y propiciar este diálogo entre los libros, los autores y los temas.

Vía La Jornada

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