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http://theatlanticcenter.com/2015 El movimiento de reivindicación de las raíces africanas en Estados Unidos ha sido un poco lento, pero ahora la música es lo más prestigiado de esa cultura que incluye muchas cosas, como la cocina y otras artes, sostiene la cantante Lizz Wright, quien por primera vez se presenta en México, hoy en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

La también compositora creció entre narradores orales, lo que aunado a la tradición del canto espiritual de su familia y a la influencia de la música clásica y popular, se me volvió una forma de contar historias. Algunos relatos de las personas con quienes convivo me sirven de pretexto para crear canciones. Eso explica mi estilo ecléctico, explica en entrevista con La Jornada.

El recital de esta representante de géneros como góspel, jazz y blues se inscribe en la edición 34 del Festival del Centro Histórico, con su disco más reciente, Grace, considerado de uno de los más relevantes en Estados Unidos el año pasado, el cual reúne arreglos a canciones de Bob Dylan (Every grain of sand, Cada grano de arena), Ray Charles, Nina Simone y Frank Perkins, entre otros.

Conversar para crear música

La estadunidense Lizz Wright (Hahira, Georgia, 1980) refiere que su canto se originó en su experiencia familiar en la iglesia. Yo y mis hermanos cantábamos para mi papá, que era pastor. Además, me gusta mucho conversar, me estimula, y escuchar me da muchas ideas para mi música, lo que me gusta tanto como cocinar.

Dice que su padre fue muy importante para ella, pues le inculcó la literatura; por ejemplo, William Shakespeare y las historias folclóricas de su estado natal, que tiene muchos relatos locales de miedo.

Respecto de su proceso creativo, explica: Escucho melodías, refranes, canciones y empiezo a rumiarlas; surgen ciertas notas y las voy grabando en el celular. Los repite, los mastica, y de repente tengo una especie de revelación y los conecto con alguna historia que viví, que me marcó. Primero es la música y luego la voy adaptando a la historia que me gustó. Es una intuición musical.

Además de la música clásica y popular, destaca su familia, “donde todos cantan. Para los cristianos cantar es básico. El movimiento góspel de los años 80 y 90 del siglo pasado fue muy importante porque eran familias que lo heredaron, como los Hopkins.

“En estos días que viajo mucho llevo bastante música. Amo a Cesária Évora. Mis gustos cambian. Ahora que tengo un café en Chicago y trabajo para los jóvenes,me siento responsable de crear un ambiente adecuado para mis alumnos. Les pongo música brasileña. Además, me gusta Lila Downs, en particular la canción Envidio al viento; es la única que me sé en español y hasta hice una versión.”

A la par del movimiento por recuperar la historia afroestadunidense, también reclamo mi relación con la tierra y de alguna manera soy ecologista, porque esta es una herencia de mis raíces ancestrales africanas. Esta relación más saludable con la tierra tiene que ver con mi familia que es de agricultores. Me encanta la jardinería, Lizz añade Wright.

La cantante enseña a alimentarse mejor a los jóvenes en una escuela secundaria. Ella es chef. Los chicos me dejan tan cansada, junto con los conciertos, que de vez en vez en mi casa en Carolina del Norte estoy callada todo el día. Tengo ese tipo de experiencias que me acercan más a la tierra. Me ayudan después de las giras.

El recital Grace: la nueva voz de góspel, jazz y american roots, de Lizz Wright, será hoy a las 20:30 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, Centro Histórico).

Vía La Jornada

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