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En general, muchas personas no saben leer números, por eso es tan fácil engañar o difundir información falsa basada en encuestas, estadísticas o gráficas, asegura el renombrado físico mexicano Gerardo Herrera Corral (Delicias, Chihuahua, 1953).

Con el fin de brindar claves para definir con mayor claridad las barreras entre verdad y mentira, azar y error, el científico presenta su libro El azaroso arte del engaño, texto publicado por Taurus en el que a través de anécdotas e historias reales propone ayudar a muchos lectores a descubrir las trampas con las que algunos medios de información difunden los llamados datos duros.

Herrera es profesor titular del departamento de física del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) y desde 1994 uno de los principales colaboradores en el proyecto del Gran Colisionador de Hadrones en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), con sede en Ginebra, Suiza.

Además de sus labores docentes y de investigación, Herrera es uno de los divulgadores más destacados de la ciencia en nuestro país.

La idea de El azaroso arte del engaño es hacer hincapié en la importancia que tiene para una ciudadanía eficiente tener conocimientos mínimos para el análisis de datos estadísticos y probabilidad. Es fundamental para nuestra vida social, pues estamos expuestos a una cantidad enorme de información de ese tipo. Por ejemplo, hoy, en un solo día, vemos más estadísticas que todas las que conoció Porfirio Díaz durante toda su vida, explica el físico en entrevista con La Jornada.

Los números, continúa, tienden a validar o legitimar la información, pues provocan respeto, “pero a menudo esos resultados estadísticos están falseados o presentados con un sesgo, porque se quiere inducir una manera de pensar o dirigir la percepción en una dirección determinada.

Los lectores no están preparados para leer datos. Por eso la idea de escribir este libro es proporcionar las herramientas mínimas, no se trata de nada sofisticado. Son historias reales, que se pueden disfrutar, sobre acontecimientos históricos o recientes en los que la probabilidad y la estadística han tenido mucho que ver. Trato de mostrar que eventualmente puede afectar mucho nuestras vidas.

El investigador recuerda que de niño padeció las carencias educativas de México en su natal Chihuahua: “durante la primaria y la secundaria mis profesores se encargaron de hacerme ver que las matemáticas eran terribles, aburridas, difíciles, incomprensibles, con las peores clases que he tenido en mi vida de esos temas. Siempre tuve la impresión de que los maestros no entendían lo que estaban diciendo, y después lo comprobé.

“En la preparatoria, que era más laxa, tuve la oportunidad, de manera autodidacta, de tomar un libro de matemáticas por curiosidad, sin que nadie me exigiera, ni me estuviera haciendo exámenes. Me di cuenta de que no sabía lo que debía saber a esa edad, por ejemplo álgebra, que debí aprender en secundaria.

Al mismo tiempo descubrí que había belleza en las matemáticas que pocas personas perciben. Me enamoré. Comencé con álgebra, me seguí con geometría analítica, cálculo diferencial, integral, y acabé haciendo una carrera en ingeniería física industrial. A eso me he dedicado toda la vida y desafortunadamente puedo decir que no se lo debo a mis primeros maestros de matemáticas.

No obstante, Herrera Corral asegura no sentirse competente para criticar las metodologías de los planes de estudio actuales, pero considera que seguimos inmersos en una sociedad “que ve los números como algo que hay que temer. Decimos que son fríos, cuando tienen la misma temperatura que las palabras y todo lo demás.

“Los números no son ásperos, al contrario. Si queremos avanzar como sociedad y fortalecer la democracia debemos tener una comprensión elemental de las matemáticas, para leer una gráfica que nos pone un periódico en su primera plana y descubrir si está sesgada o truqueada, como a menudo ocurre. La ciudadanía debe estar preparada para juzgar y de esa manera mejorar la calidad de la información.

Hemos avanzado mucho en México en reducir el analfabetismo, pero continuamos con graves problemas en la comprensión lectora debido a que en los periódicos y en las redes sociales aparece cada vez más información numérica que somos incapaces de entender. Debemos hacer un esfuerzo no sólo por mejorar los índices de lectura, sino la capacidad de comprensión.

Al final del libro viene un capítulo que explica cómo algunos medios mienten al presentar gráficas, “como muchas que hemos visto en días recientes, gráficas de barras que no tienen ningún sentido.

“Un vicio común en los periódicos mexicanos es que no dan el cero, lo cual permite al medio decir lo que se le pega la gana. Es, simplemente, periodismo de muy baja calidad, destinado a alguien que no sabe leer y se quiere inducir.

Espero que mi libro ayude a los lectores para que cuando les muestren estos datos los tiren a la basura, concluye el autor, quien promete, al término del periodo electoral, revelar detalles del sinnúmero de trucos y mentiras de las encuestas electorales que proliferan estos días.

Vía La Jornada

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