El especialista en lenguas y literaturas hispánicas Michael K. Schuessler y el documentalista Eduardo Sepúlveda Amor proyectan reditar la poesía completa de Guadalupe Pita Amor, cuyo centenario natal se cumplirá el 30 de mayo.

Se trata de la edición de Poesías completas, trabajo publicado por Aguilar España en 1954.

Schuessler, autor de Pita Amor: la undécima musa (Editorial Aguilar), dijo: Ya hemos dado en el clavo, porque a las personas les interesa más leer las obras de los poetas que sobre ellos.

En la Fiesta del Libro y la Rosa, auspiciada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el investigador de la Universidad de California en Los Ángeles, celebró el centenario de esta fuerza descomunal de la naturaleza llamada Pita Amor. Además de hablar de la relevancia de la obra de la poeta, en la república de las letras mexicanas, así como de su estrafalaria persona, un personaje que ella creó a lo largo de su vida y, unos dirán, en el que se quedó atrapada como una especie de insecto en ámbar.

La undécima musa

Schuessler compartió cómo conoció en 1990 a la undécima musa, a la dueña absoluta del infierno. De ese encuentro nació una especie de querencia con una persona absorta en sí misma. Ella era fiel a su arte, vivía de éste. No sabía ni freír un huevo, nunca pagó la luz, el gas. Vivió por sus pistolas; eso lo aprendí y lo admiro.

FotoCon la efigie de Pita Amor de fondo, Michael K. Schuessler disertó sobre la vida y obra de la poetaFoto Marco Peláez

Mientras muchos en México recuerdan a Pita Amor como esa señora excéntrica, un poco violenta y clasista, que iba por la Zona Rosa dando bastonazos a las personas, Schuessler se acercó a la autora de Yo soy mi casa (1946), al leer sus poemarios.

Pita Amor es la poeta, la escritora mexicana más famosa, más aclamada, más comentada en los años 40 y 50 del siglo pasado, definió.

La tragedia de la poeta fue la muerte de su hijo Manuel, de un año y meses de edad. Se descuidó físicamente; en los años 60 sólo escribió dos obras, dijo su sobrino Eduardo Sepúlveda.

Recordó que su tía pintaba al óleo y poseía un sentido de humor muy agudo, venenoso, una memoria prodigiosa. A mediados de los años 70 Pita Amor resurgió con gran éxito. Héctor Azar la invitó a dar un recital en el Foro Isabelino, entonces empezó a conquistar a los jóvenes, por la calidad de su poesía y por lo que dice sobre lo humano: las preocupaciones cotidianas.

Eduardo Sepúlveda Amor, cuyo documental Pita Amor: señora de la tinta americana será estrenado el 31 de mayo en el cine Tonalá, dijo que mientras su tía, sobre todo en su primera época, siguió la escuela de los poetas del siglo de oro en cuanto a la técnica del soneto, la rima y las décimas, eran diferentes las temáticas.

Según Schuessler, fue una de las primeras performanceras en México, por la forma de leer su obra.

Vía La Jornada

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