Para el bailarín y coreógrafo Tadashi Endo (Pekín, 1947), quien hoy estrena en México su obra Maboroshi, la danza butoh va en contra de la velocidad del tiempo, de los cambios producidos por la globalización, por eso su propuesta coreográfica versa sobre el alma y lo invisible.

Subrayó la importancia que tiene el amor en la vida humana y recordó la muerte del científico británico Stephen Hawking, quien, en uno de sus últimos discursos, se refirió a ese sentimiento.

Nacido en Pekín, naturalizado japonés y con residencia en Alemania, el creador explicó que Maboroshi en japonés significa alma, fantasma o atmósfera, y se refiere a lo invisible. “No podemos ver ni el alma, ni los fantasmas, ni la atmósfera, pero todos sabemos que existen. En la danza, por ejemplo, podemos ver el cuerpo, tenemos brazos, pies, dedos, piernas y también podemos seguir el movimiento del cuerpo, pero a mí no me interesa mostrar el movimiento, sino lo invisible, que es el alma.

“Pero, ¿cómo puedo mostrar lo invisible? En ocasiones, cuando estoy danzando, puedo percibir en la audiencia que algo sucede, puede ser que algunas personas comienzan a llorar, otras abren más sus ojos y en ese momento está pasando algo.

Como bailarín, lo que hago en escena es bailar, pero no quiero mostrar mi danza; sin embargo, mi cuerpo empieza a danzar y yo respeto mucho mi cuerpo, yo no lo creé, lo que hago es escucharlo, lo que en verdad me interesa es cuando la pieza termina y la audiencia no puede explicar lo que vio. Me gusta mucho que, cuando al terminar la obra, la gente no responde inmediatamente con bravos o aplausos; es una sensación de que la audiencia está también incluida en está atmósfera extraña, como en una especie de trance, y que al mirar la danza recuerde su vida, sus pérdidas; quizá pensar en los niños, los animales o recordar un gran paisaje, expresó Tadashi Endo, quien fue traducido por la directora del Laboratorio Escénico Danza Teatro Ritual, Eugenia Vargas, con quien trabajará en una nueva coreografía.

El coreógrafo japonés y representante de la danza butoh, fundada en los años 50 del siglo pasado por sus maestros Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, precisó que generalmente sus obras versan sobre lo mismo, sólo cambia los títulos. Mis temas son la muerte, el amor, la vida, la metamorfosis; lo que cambia es la forma en que trabajo esos temas, cómo los abordo. Esto también es diferente porque estoy envejeciendo y mi cuerpo está cambiando; también la audiencia cambia, así que siempre es diferente.

Tadashi Endo considera un reto crear, porque nunca sabe que sucederá, simplemente construye lo que quiere y trata de ser curioso. Bailará hasta su muerte, afirmó.

En la conversación con la prensa, comentó que además de bailar butoh estudió actuación y ha trabajado en obras de autores como Shakespeare, Brecht y Beckett. Compartió que recientemente colaboró con un cineasta alemán en la cinta Lukas der Lokomotivführer, que es parecida a Harry Potter, donde interpretó a un sabio chino, la cual es considerada la producción más cara en la historia del cine alemán para niños con una inversión de 25 millones de euros.

El coreógrafo recordó que en 2008 participó en la película alemana Hanami (Las flores del cerezo), de Doris Dörrie, en la que representó a un bailarín de butoh y adelantó que en septiembre próximo participará en la ópera Tristán e Isolda, de Richard Wagner en la Opera House de Hannover.

Al referirse a su faceta como actor, Endo indicó que el butoh le ha dado el coraje para hacer las cosas. “Estoy orgulloso de mí, probablemente no tengo un cuerpo como bailarín que sea fantástico, ni hago movimientos fantásticos pensando en la manera convencional, pero sé que soy original.

Este coraje me lo transmitió Kazuo Ohno y este coraje es el que uso cuando participó en el cine o en la ópera, y no me importa ser mejor, más o menos, sino más bien mi interés es compartir esto que soy. Quizás antes dudaba, estaba confundido, pero gracias al butoh eso ha desaparecido.

Tadashi Endo, director del Butoh-Centre MAMU, presentará Maboroshi hoy y mañana a las 20 horas en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque (CCB), en Paseo de la Reforma y Campo Marte.

Vía La Jornada